viernes, 17 de julio de 2009

jueves, 16 de julio de 2009

LA IMPORTANCIA DEL CAPITAL INTELECTUAL EN LA EMPRESA TURÍSTICA.

Estamos en un momento de profunda transformación. Bien por obligación, bien por voluntad propia, las verdades que se creían inmutables en muchos aspectos del ser humano están cambiando en torno a nuevas formas de relación. Y esto también afecta a la empresa y, por supuesto, a la turística. Esta redefinición del entorno está, por tanto, redefiniendo estructuras y formas de gestión.

La web 2.0 representa un desafío para las estructuras tradicionales, puesto que está poniendo el foco del valor en el conocimiento y la información. Los usuarios saben que pueden acceder a éstos con una facilidad como nunca antes lo habían hecho. De este modo el conocimiento se difunde por internet de forma radial y distributiva, cambiando su valor por el uso que se le da y no por la posesión que se tiene de ella.

Si hay una cosa que ha demostrado internet es que el conocimiento y la información están donde menos se les espera. Y sin embargo seguimos teniendo estructuras empresariales basadas en la posesión de la información y en el valor del capital intelectual escaso. Eso nos hace lentos y miméticos. No reaccionamos ante los deseos del cliente y ofrecemos el mismo producto.

Vivimos la economía de la abundancia. Abundancia de información, de oferta y de commodities. No hay diferenciación, valor segmentado. Ante esto puede ser interesante desarrollar estrategias de free economy, pero no bastan, han de complementarse con estrategias más amplias. Al fin y al cabo esta no es más que una apuesta por el precio más. Hace falta apostar por la diferenciación desde dentro, desde el core empresarial.

Recientemente han publicado los medios la noticia de que en estos tiempos de crisis se busca más al empleado con experiencia que al empleado con formación. ¿Para más de lo mismo? ¿Para volver a repetir los mismos errores? Hace falta un cambio disruptivo que apueste por la inteligencia como valor fundamental de la empresa turística.

Mary Adams, presidenta de Intellectual Capital Advisors, ha publicado recientemente un estudio sobre la importancia de la inteligencia empresarial. Para Adams hay tres tipos de capital intelectual que ha de ser integrado en la empresa, el estructural, el de relaciones y el humano.
El capital estructural se refiere a los procesos definidos así como a la capacidad que tiene la empresa de captar nuevo conocimiento.
El capital relacional es el tipo de relaciones que tiene la empresa intra y extra, es decir, entre sus propios miembros y con el entorno.
El capital humano es, por último, la inteligencia y el conocimiento que generan los propios miembros de la organización, desde directivos a trabajadores de base.
La integración de este tipo de capitales intelectuales no se puede producir sin una estrategia y un proyecto previo, y ese proyecto ha de partir del reconocimiento del problema que queremos solventar.
No se trata de poner como objetivo la mera ganancia económica, sino de descubrir aquella necesidad del cliente que nosotros podemos satisfacer. ¿En qué somos diferentes? ¿En qué somos los mejores? ¿Qué busca el viajero que nosotros podemos ofrecerle mejor que ningún competidor? Esto puede ayudarnos a crear un entorno de océano azul que limite el nivel de competencia.

Pero un entorno como el actual necesita también de estrategias colaborativas desde dos puntos de vista, desde la puesta en común de algunos aspectos de valor de nuestra oferta hasta la integración de estrategias en las que participen desde competidores hasta clientes. Ahora todo es público, visible, no hay prácticamente secretos, por eso es fundamental que demos el primer paso y hagamos público elementos de nuestra estrategia que aporten valor.
La diferenciación para nuestra empresa no va a estar sólo en el conocimiento, sino en la puesta en práctica de ese conocimiento, en su gestión. Ofrecer gratuitamente parte de ese conocimiento nos va a diferenciar y a posicionar adecuadamente en la mente de los actores con los que nos relacionamos. Por supuesto, no todos estos actores son iguales, de modo que nuestra estrategia no puede ser la misma si la enfocamos a los clientes o a otras empresas hoteleras. Serán distintos canales y distinto el valor que aportemos, pero la filosofía es la misma.
De igual modo debemos desarrollar estrategias de colaboración que nos ayuden a mejorar producto y posicionamiento. Todo conocimiento es importante, por lo que es una pérdida de oportunidad no acceder a ese conocimiento que otros han acumulado o no permitir que nuestro conocimiento sea puesto en duda para su mejora. Como dice un buen amigo, es difícil que una empresa pueda crear valor unilateralmente y no es cierto que el valor de un destino resida en el que nosotros podemos aportar. Un destino es un conglomerado de actores, una red de relaciones que da como resultado un producto que a los ojos del viajero puede ser único, por eso conviene apostar por la ganancia mutua, más que por la lucha por posicionarse.
El conocimiento es fundamental en las relaciones humanas, y el turismo es un a industria de relaciones, donde cliente y trabajador acceden a un entorno más o menos controlado hasta que se produce el momento de la verdad. Entonces siempre es mejor que el hotel, la organización esté basada sobre cimientos sólidos que sobre commodities o rígidos procesos. Es necesario innovar y apostar por la evolución constante.

viernes, 3 de julio de 2009

Aquí tenéis nuestro primer boletín del Observatorio.





https://share.acrobat.com/adc/document.do?docid=9ddd4700-5029-4c1d-9034-cdfd5dfce595

miércoles, 17 de junio de 2009

Cambio sol y playa por espacio protegido.

La familia española media ya no pone rumbo a la costa para disfrutar del sol durante el mes de vacaciones estivales. Sus estancias en los destinos de playa son hoy más cortos y no siempre en territorio nacional. Otros países ofrecen costa, alojamiento en pensión completa y avión por el mismo precio, o por menos. Casi nadie ya pone en duda que la fórmula tradicional de turismo de sol y playa ha dejado de ser competitiva. La cuestión es cómo renovar un sector que supone el 11% del PIB nacional.

Las empresas del sector y las administraciones autonómicas coinciden en que es necesario fomentar la diversificación del turismo y su desestacionalización; por ejemplo, desvincular la montaña de los deportes de invierno y abrirla a otras actividades a lo largo de toda la temporada turística.



Los espacios naturales protegidos son una de estas nuevas opciones turísticas, que empiezan a calar en la población. Su número ha pasado de 49 en 1986 a 1.620 en 2008. Según cifras de Europarc-España, rama española de la Federación de Parques Naturales y Nacionales de Europa (Europarc), reciben 36 millones de visitas anuales.



El sector está en fase de despegue. El impulso definitivo para asentar esta fórmula de turismo y generación de empleo que cubre el 12,7% de la geografía española "exige una gran coordinación con las políticas locales", explica Hermelindo Castro, presidente de Europarc-España. Según las cifras de este organismo, la inversión directa en la gestión de los espacios naturales protegidos alcanzará 300 millones de euros en los próximos años.



El cambio en la percepción de estos espacios está ayudando a su desarrollo económico. "Con frecuencia han sido percibidos como un freno para la activación económica de las comarcas. Sin embargo, contribuyen al desarrollo rural, son fuente de nuevos empleos y una oportunidad para el impulso de nuevos negocios", según recoge la guía Emprendedores y empleo de espacios naturales protegidos de Castilla y León.



El 13% de la superficie de esta comunidad autónoma contiene 40 espacios protegidos. La pequeña empresa El Acebarillo nació en 2001 para trabajar en la conservación del Acebal de Garagüeta, una dehesa boyal de 406 hectáreas en Arévalo de la Sierra, un pueblo de 83 habitantes.



Ante la amenaza que pesaba sobre el bosque más extenso que existe de acebo puro, por la reducción del pastoreo y el abandono del campo, los vecinos de Arévalo decidieron crear esta pequeña empresa, desde la que venden artesanía con acebo, organizan rutas por el acebal y ofrecen actividades de educación ambiental para niños y adultos.



El hotel Milano Real, en Hoyos del Espino, nació del deseo de cambiar de vida de sus fundadores, Paco y Teresa, que han creado en el límite del Parque Regional de la Sierra de Gredos un alojamiento de lujo.



Servicios turísticos y productos artesanales son las claves del desarrollo económico de las comarcas que rodean los espacios naturales protegidos. Andalucía es uno de los alumnos aventajados en España, según los expertos. La red de Parques Naturales de esta región ha creado marca propia, el sello Parque Natural de Andalucía, que ya aglutina 183 empresas y 1.125 productos.



Este sello de calidad "pretende incentivar las actividades empresariales y económicas que sean compatibles con la preservación del patrimonio natural de los parques a través de un aprovechamiento sostenible de sus recursos. Las empresas certificadas se benefician, de esta forma, de los valores vinculados a estos espacios, confiriendo a sus productos y servicios un marchamo de calidad que permiten mejorar su comercialización", explica la Fundación Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Andanatura), en su página web.



Para obtener el sello de calidad, los productos naturales deben extraer el 75% de su materia prima dentro del parque. Los alimentarios deben provenir de explotaciones cuyos sistemas de producción sean integrados o ecológicos.



Además de oportunidades de negocio, los espacios naturales protegidos fomentan el desarrollo de perfiles profesionales ligados al medio ambiente. El proyecto Ecofuturo, de la Fundación Promoción Empleo y Servicios en Salamanca, iniciará en 2010 una serie de cursos sobre conservación de los espacios naturales, cuyo objetivo es la creación de dos empresas de servicios forestales y jardinería y de venta de setas.



Guía y agente forestal, técnico en gestión de espacios naturales, información y educación ambiental, capataz forestal son algunos de los empleos en pleno desarrollo en los espacios naturales protegidos.

Fuente: cincodias.com

martes, 16 de junio de 2009

La inclusión de personas hacia un nuevo paradigma.

La gestión de personas es la gestión de sus diferencias, de sus diversidades. Y hoy, más que nunca, cuando se ha entrado en una crisis que requiere no una vuelta atrás sino una avance hacia nuevos paradigmas, hay que revisar y reinventar la forma de trabajar y vivir.

Hay que cuestionarse si se puede prescindir del talento altamente diverso de personas con otras culturas, formas de pensar, comunicar y resolver situaciones; de trabajar en equipo… Hay que desarrollar nuevas formas de trabajo que sean más eficientes para las organizaciones y más satisfactorias para las personas ante sus nuevas prioridades.

Hoy, cuando los modelos que se han implementado en la gestión integral de la gobernabilidad, la economía y la sociedad han llevado a la situación institucional de ruptura actual, es el momento oportuno para crear nuevas estrategias que aprovechen las lecciones aprendidas en este proceso y se diseñen con valentía para valorar a las personas por su contribución a resultados y no por el tiempo de presencia en las organizaciones.

Es el momento óptimo para escuchar a las personas ‘diversas’, diferentes al estereotipo habitual de la organización, en busca de nuevas fuentes e ideas, soluciones y procesos. Se debe aprender de los errores y que impere la meritocracia, el respeto a las diversidades y la sabiduría. Desterrar para siempre el concepto de estereotipos y minorías. Gestionar organizaciones y corporaciones ejerciendo la Responsabilidad Social hacia las personas que confirman sus comunidades, lo que tiene que ser innato a su razón de ser.
Myrtha Casanova, fundadora del Instituto Europeo para la Gestión de la Diversidad.

miércoles, 10 de junio de 2009

CONTRA LA CRISIS, EMPLEOS VERDES

Los empleos ambientalmente sostenibles, conocidos internacionalmente con la expresión inglesa «green jobs», han generado ya millones de puestos de trabajo en el mundo, tanto en los países desarrollados como en las economías emergentes y en los países en desarrollo.
Sólo en el sector de las energías renovables se han creado ya 2,3 millones de empleos en el mundo, una cifra que podría llegar a los 20 millones en 2030.
Estas son algunas de las conclusiones del informe «Empleos verdes, hacia el trabajo decente en un mundo sostenible y con bajas emisiones de carbono», promovido por el Programa Mundial para la Naturaleza de la ONU (PNUMA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Confederación Internacional de Sindicatos (CSI). El informe, elaborado por el World Watch Institute y la Universidad de Cornell (EEUU), se presentó en Nueva York por los máximos responsables del PNUMA (Achim Steiner), la OIT (Juan Somavia) y la CSI (Guy Ryder). El informe analiza en profundidad la situación actual y las perspectivas de futuro de los empleos verdes, aquellos que reducen el impacto ambiental de las empresas y de los sectores económicos hasta alcanzar ni veles de sostenibilidad. Se entiende, por tanto, como empleo verde el trabajo en la agricultura, la energía, la industria, los servicios y la administración que contribuye a conservar o restablecer la calidad ambiental.
La investigación pone de manifiesto que el mercado global de productos y servicios ambientales se duplicará de aquí a 2020 y pasará de 1.370 a 2.740 millones de dólares al año. La mitad de este mercado se refiere a la eficiencia energética y el resto al transporte sostenible, el suministro de agua y el tratamiento de residuos. Todo ello sin contar con dos grandes cambios: la producción en masa de medios de transporte individual o colectivo que usen energías menos contaminantes o limpias y la consolidación internacional de las energías renovables como alternativas sustitutivas de las convencionales.
La apuesta por las energías renovables, el equilibrio territorial, la suficiencia alimentaria, la gestión racional de los recursos naturales, el turismo sostenible, la eficiencia energética, la nueva cultura de la movilidad y el transporte público son apuestas socialmente justas y ambientalmente sostenibles, pero además tienen dos importantes ventajas: requieren un importante esfuerzo de I+D+i y son intensivas en mano de obra. Crean empleo con valor añadido.
Empleos verdes: Hacia el trabajo decente en un mundo sostenible y con bajas emisiones de carbono
Resumen del informe en español disponible aquí: Organización Internacional del Trabajo

miércoles, 3 de junio de 2009

Jornada en Málaga

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